jueves, 9 de junio de 2016

Un Programa llamado Excel - Segunda Parte

Esta semana en el trabajo han pasado muchas cosas, principalmente porque este mes partió en miércoles y el miércoles de esta semana (8 de Junio de 2016 para clarificar), correspondía al segundo del mes. Se preguntarán ustedes qué tiene de especial el segundo miércoles del mes, ¿qué lo hace diferente de cualquier otro miércoles?, lo que hace especial a ese día es que los resultados de todos los estudios, pruebas y análisis de las que está encargada de efectuar el área para la que trabajo, se deben presentar a los jefes máximos de la empresa (que por algún motivo "inexplicable" tienen el poder mágico de detectar el error en el cálculo). 

El asunto entonces, es que si el primer miércoles del mes cae un día primero, sólo nos deja 7 días para recopilar toda la información del mes anterior. Hemos estado varias veces en esta situación, pero particularmente en mayo tuvimos harto trabajo por el lanzamiento de nuevas tecnologías y por la creatividad que "desatamos" cuando presentamos los resultados (como diría una amiga del trabajo, por la ley del karma, mismo que me impulsa a escribir estas líneas, de seguro cuando lea lo entenderá y reirá por eso). 

Remontándome nuevamente al inicio de mi aventura, cuando secretamente aprendía a manejarme con el Excel (aún aprendo secretamente), esta semana recordé algunas de las enseñanzas adquiridas en ese entonces. En ese momento mi jefe me había solicitado obtener cierta información y la respuesta que le di fue: "no se puede hacer con los datos que tengoy él en un dos por tres tomó lo que yo había hecho, lo dispuso de otra forma y llegó al resultado que buscaba. Me recriminé por no haber tenido yo la ocurrencia de disponer de los datos de una forma diferente que me permitiera llegar al resultado, pero ahora es gracioso recordarlo

Al final volví con la cola entre las piernas a mi puesto de trabajo y aprendí dos lecciones de esa circunstancia, la primera y más importante es a ser humilde ante todo y estar dispuesto a ver las cosas desde todas las perspectivas posibles antes de decir que no (esto me ha llevado a rebasar los límites que uno mismo se impone) y la segunda, nunca decirle que no a un jefe, al menos no directamente, por algún motivo esa palabra les da urticaria y se empeñan tozudamente a que uno les de lo que pidieron (otra persona a quien también estimo mucho me recomendó nunca decirle no a su jefe de forma directa).

Y así esta semana, me hube reordenando la información para poder sacar los gráficos que nos pidieron llevar a esta reunión, producto de la creatividad desatada en el segundo miércoles de Mayo. Les había contado que otro de mis maestros (que a la fecha se volvió a dejar barba), nos ayuda siempre a procesar grandes cantidades de información, y sin esa ayuda muchos de los informes que generamos no verían la luz. Él rescata los datos desde una base de datos que está en un computador (o servidor) y de forma automática genera unos resúmenes que se pueden ver desde excel de forma rápida (su nombre exacto no lo sé, pero nosotros les llamamos cubos). Sin embargo, hay una información que aún no hemos incluido en el proceso automático, así que tuve que alimentar el resumen que él nos genera con ciertos datos para poder implementar un filtro (ahora es cuando comienzo a hablar en chino.....). Por ese motivo, las tablas que normalmente se tardan 30 segundos en abrir o recalcular, ahora se demoraban entre 5 a 10 minutos por cada acción que ejecutaba, lo que me daba tiempo de tomar un café, hacerme un té o conversar de la vida y a veces también del trabajo (harto té tomé esta semana).

En eso estaba cuando llegó mi jefe zen a preguntar cómo íbamos con el informe y vio los gráficos que tanto trabajo me había tomado realizar, y me pidió que incluyera un número para entender mejor lo que se estaba presentando, el problema fue que había hecho mal un cálculo y si ponía el número que me había pedido el resultado presentado no tenía consistencia. Estuve toda la mañana dándome con la cabeza en el excel sin ver el error, hasta que por gracia divina me golpeó la solución (metafóricamente hablando), como cuando uno se despierta en la mañana después de haber soñado con la respuesta a un problema. 

Y ese es el fin, después de que los cálculos me dieron números coherentes, me comí mi almuerzo improvisado y pegué los gráficos en la presentación (y fueron felices y comieron perdices). Luego de que mi jefe se fue a presentar lo que habíamos calculado con el sudor de nuestras frentes y de nuestros computadores, bajamos a comprar alfajores de puro antojadas con otra compañera de trabajo y del resto de la tarde ya no tengo memoria (había un robot trabajando en mi puesto, mi mente estaba en cualquier parte parece).

Hoy no haré referencia a ninguna función, porque ya me extendí divagando, pero dejaré planteado un problema a ver si se les ocurre alguna solución (así quizás logro que alguien comente algo). ¿Qué harían ustedes para obtener el promedio de una lista de promedios, considerando que además de la lista se tiene la cantidad que dio origen a cada promedio? (parece trabalenguas la pregunta)

Éxito para todos y estamos en contacto
Javiera

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